martes, 26 de octubre de 2010

Conversando con la conciencia


 
Por: Juliana Valencia

Noche fría quizá cálida para algunos, pero no para él, pues en él solo nace la necesidad de llegar a ese lugar lleno de… mejor ni recordar, mejor seguir caminando  tratando de olvidar lo que se vivirá.
En medio de tantas voces que atormentan la mente sopla el viento con una majestuosidad alguna vez sentida, mira hacia los lados a ver si alguien lo sigue pero no encuentra nada sigue buscando tratando hallar alguien con quien conversar pero no está, su soledad no se lo permite las consecuencias no lo dejan en paz.
Y se pregunta -¿Por qué lo hice?  Creo que jamás lo sabrá, es que… si solo no se  le hubiera atravesado esa maldita tentación, si solo hubiera dejado que los demás puedan tener la razón. Piensa un rato suspira y en su proceso de respiración lo único que logra es ahogarse en culpabilidad, la culpabilidad  de aquellos o la de él.
-Ven ¿Por qué no te sientas y conversamos un poco de lo que tú y yo solo sabemos? ¡Haay! ¡Si! sé que recuerdas muy bien lo que paso aquel día no lo olvidaras, yo por lo menos lo recuerdo muy bien y es mejor que lo dejes de negar, tranquilo yo te entiendo se que las cosas no fueron  fáciles pero, no era necesario llegar a tanto.
Y ya deja de culparme, yo no lo hice, lo hiciste tu o… no lo sé, no lo recuerdo muy bien, ya, ya, ¡Ya! por favor, por favor ¡PARA! no me grites no digas mas eso !MENTIRA! eso no fue así ¿Por qué lo haces todo tan difícil? ¿Acaso no te basta con que estemos muertos? mejor aléjate que lo único que haces es matar lo último que me queda… mi alma.

Hablando sin pronunciar


 Por: Juliana Valencia
Era un día  frio   como los  son en invierno en el que solo desea  quedarte en casa tomarte un café y fumar un poco, quizá beber un trago para calmar las ganas y mirar por la ventana  la lluvia caer, pero el tedio poco a poco toma su mente hasta que decide buscar que hacer pero la helada brisa provoca apenas un pequeño deslizamiento de su cuerpo, se levanta decidido pero prefiere sentarse, mira alrededor, agota sus ojos quedándose acostado sobre el sofá de la sala  cierra su mirada y abre los sentidos profundos del alma a los que pocas veces dejamos hablar, entra en dialogo por algunos minutos  pero ni ellos son capaces de saciar su sed, su necesidad de hablar sin pronunciar palabra. Ya algo trastornado por el alcohol mira hacia el estante y observa algunos oleos  con variedad de colores se aproxima a ellas toma una introduce un pincel y la emplea sobre un papel mira la  figura formada desde todos los ángulos pero no lo convence, prueba con otros oleos  en diferentes tonos y con otras figuras pero solo logra alimentar su enojo, ya desesperado bota el papel se sienta de nuevo en el sofá bastante agitado, reflexiona sobre lo sucedido respirando profundamente, toma una hoja de papel un pincel y algunos tarros de pintura decidido a plasmar  toda su ira, suspira con aire de satisfacción mira el papel desde todos sus ángulos  y esta vez su trabajo lo convence.
Un nuevo amanecer llega y decide caminar un poco para cambiar la rutina toma su abrigo y cierra la puerta como acostumbraba dando tres vueltas a las siete chapas  junto con un candado algo oxidado, sale y camina inseguro como siempre, mirando su alrededor. Entre sus largos pasos  tropieza con un viejo amigo establecen un dialogo algo absurdo como es normal y en ese juego de  palabras mescladas con aroma a sol de atardecer lo invita a ir a beber algo en su casa.
 Ya en casa, Leonard observa algunos papeles tirados en el piso y otros cuantos en la mesa y pregunta si el los pinto pues son bastante buenos, Kurt  asienta la cabeza dando su afirmación  y explicando que no tenía nada más que hacer.
- pienso que deberías dedicarte a la pintura la verdad eres bueno y podrías sacarle provecho- insinúa Leonard.
-pero la verdad no me gusta hacerlo simplemente lo hice.
-inténtalo.
La noche llego y en la cabeza de Kurt lo único que daba vueltas era el “inténtalo”, quizá esta era la oportunidad para desahogarse y mostrar que el mundo no es como parece, mostrar desde una óptica diferente, desde su forma de ver  que es vivir.
El sol se oculta y sale de nuevo  con ganas de calentar un poco el frio día, esa mañana Kurt se atreve un poco y comienza a pintar todo lo que surge de su corazón, pinta uno tras otro cuadros de trascendencia, posiblemente solo para él toma todas sus creaciones y sale a presentarlas a un salón de exhibición  y logra el objetivo esperado venderlas y dar a conocer su pensamiento. Pasan los días su inspiración crece y con ella las ventas de sus obras de una manera inimaginable en muy poco tiempo y por petición de algunos admiradores decide  dar una muestra de sus mejores pinturas, durante la exhibición rodeado de gente contemplando su trabajo se acerca un crítico de arte y le pregunta:
-  ¿cómo lo haces? nunca he visto tanta destreza para plasmar lo maravilloso que es el mundo.
- ¿lo maravilloso del mundo? Creo que se está equivocando.
- ¡no! Claro que no Usted pinta a el mundo de una manera hermosa
-no, no lo que trato de pintar es lo que me produce repugnancia lo que odio que exista, lo que no me deja vivir en paz.
- no estás dando a entender eso y mejor respira que no te ves muy bien.
Kurt se sienta y observa con detenimiento a las personas que contemplan sus obras y se da cuenta que estas están recibiendo un mensaje erróneo a lo que él quería transmitir. Respira de manera tan rápido que ahoga  sus ganas  y mata el deseo, no lo soporta más y entra en un éxtasis con el yo, con el ser capaz de resolver sus dudas y limpiar su espíritu, ¡ahí está!, ahí está la respuesta pintar lo que le apasiona, lo que disfruta tal ves es  más fácil de entender.
Es así como comienza a realizar obras en las que forme la idea perfecta de lo que quiere expresar, pero esta vez sin resultados favorables, sus ventas bajaron notablemente  y no generaba gusto en su público, se convirtió en algo imposible de manejar, mostrar disgusto o deleite, tormento o encanto   la verdad no había que más hacer, no existía explicación a lo que ocurría la desesperación estaba inundando   su mente, desesperanza era el sentimiento que conquistaba su ser,   ya no daba más  quizás era el  fin o la posibilidad de continuar dibujando no su mundo sino el de los restantes, imaginando algo tan poco real que sea común entre los demás, tan anormal que fuese corriente entre los aquellos que no quieren pensar, pero de que sirve seguir llenado de basura, de mentiras y engaños  a los ignorantes habitantes  de esta deshonesta atmosfera, hay que terminar con las farsas no darles prolongación,  era complacer a sus intereses o complacerse a él, era entrar en una infinita contradicción  o conservar su opinión sobre  lo que es dudar de lo existente, del color de las flores y del aroma del arco iris. Pienso que hubiera sido mejor nunca haber pintado era más fácil el estar sentado mirando la ventana sin pensar en que le agrada al otro y que lo que crees es la verdad, se disfrutaba mas los días de frio pero caluroso pensamiento, de hambre pero no de necesidad de encontrar la solución a una pregunta que jamás se resolverá ¿Quién eres? ¿Qué aportas a este mundo sin salidas?
Lo más probable es que kurt haya sido un hombre sin sentido  con ambición  de oscurecer y convertir en algo tétrico el sentir, el palpa el suspiro de la ciudad, el mirar más allá, aun no se que buscaba con pintar  o en verdad ¿buscaba algo?  Algo difícil de responder y su única solución la tiene él y su cómplice que solo busca atrapar  la inconciencia de los transeúntes.
No pudo expresar lo que sentía por medio de la pintura, plasmo mil sentidos pero no fue entendido, sus manos transmitieron pero las vistas puestas sobre ellas no lograron percibir el camino que marcaban, pero él es libre yo soy la culpable por no haberle enseñado  que hay mayor arte, que da entendimiento con solo visualizar, que es más sabio utilizar  el poder de la palabra.