Por: Juliana Valencia

Era un día frio como los son en invierno en el que solo desea quedarte en casa tomarte un café y fumar un poco, quizá beber un trago para calmar las ganas y mirar por la ventana la lluvia caer, pero el tedio poco a poco toma su mente hasta que decide buscar que hacer pero la helada brisa provoca apenas un pequeño deslizamiento de su cuerpo, se levanta decidido pero prefiere sentarse, mira alrededor, agota sus ojos quedándose acostado sobre el sofá de la sala cierra su mirada y abre los sentidos profundos del alma a los que pocas veces dejamos hablar, entra en dialogo por algunos minutos pero ni ellos son capaces de saciar su sed, su necesidad de hablar sin pronunciar palabra. Ya algo trastornado por el alcohol mira hacia el estante y observa algunos oleos con variedad de colores se aproxima a ellas toma una introduce un pincel y la emplea sobre un papel mira la figura formada desde todos los ángulos pero no lo convence, prueba con otros oleos en diferentes tonos y con otras figuras pero solo logra alimentar su enojo, ya desesperado bota el papel se sienta de nuevo en el sofá bastante agitado, reflexiona sobre lo sucedido respirando profundamente, toma una hoja de papel un pincel y algunos tarros de pintura decidido a plasmar toda su ira, suspira con aire de satisfacción mira el papel desde todos sus ángulos y esta vez su trabajo lo convence.
Un nuevo amanecer llega y decide caminar un poco para cambiar la rutina toma su abrigo y cierra la puerta como acostumbraba dando tres vueltas a las siete chapas junto con un candado algo oxidado, sale y camina inseguro como siempre, mirando su alrededor. Entre sus largos pasos tropieza con un viejo amigo establecen un dialogo algo absurdo como es normal y en ese juego de palabras mescladas con aroma a sol de atardecer lo invita a ir a beber algo en su casa.
Ya en casa, Leonard observa algunos papeles tirados en el piso y otros cuantos en la mesa y pregunta si el los pinto pues son bastante buenos, Kurt asienta la cabeza dando su afirmación y explicando que no tenía nada más que hacer.
- pienso que deberías dedicarte a la pintura la verdad eres bueno y podrías sacarle provecho- insinúa Leonard.
-pero la verdad no me gusta hacerlo simplemente lo hice.
-inténtalo.
La noche llego y en la cabeza de Kurt lo único que daba vueltas era el “inténtalo”, quizá esta era la oportunidad para desahogarse y mostrar que el mundo no es como parece, mostrar desde una óptica diferente, desde su forma de ver que es vivir.
El sol se oculta y sale de nuevo con ganas de calentar un poco el frio día, esa mañana Kurt se atreve un poco y comienza a pintar todo lo que surge de su corazón, pinta uno tras otro cuadros de trascendencia, posiblemente solo para él toma todas sus creaciones y sale a presentarlas a un salón de exhibición y logra el objetivo esperado venderlas y dar a conocer su pensamiento. Pasan los días su inspiración crece y con ella las ventas de sus obras de una manera inimaginable en muy poco tiempo y por petición de algunos admiradores decide dar una muestra de sus mejores pinturas, durante la exhibición rodeado de gente contemplando su trabajo se acerca un crítico de arte y le pregunta:
- ¿cómo lo haces? nunca he visto tanta destreza para plasmar lo maravilloso que es el mundo.
- ¿lo maravilloso del mundo? Creo que se está equivocando.
- ¡no! Claro que no Usted pinta a el mundo de una manera hermosa
-no, no lo que trato de pintar es lo que me produce repugnancia lo que odio que exista, lo que no me deja vivir en paz.
- no estás dando a entender eso y mejor respira que no te ves muy bien.
Kurt se sienta y observa con detenimiento a las personas que contemplan sus obras y se da cuenta que estas están recibiendo un mensaje erróneo a lo que él quería transmitir. Respira de manera tan rápido que ahoga sus ganas y mata el deseo, no lo soporta más y entra en un éxtasis con el yo, con el ser capaz de resolver sus dudas y limpiar su espíritu, ¡ahí está!, ahí está la respuesta pintar lo que le apasiona, lo que disfruta tal ves es más fácil de entender.
Es así como comienza a realizar obras en las que forme la idea perfecta de lo que quiere expresar, pero esta vez sin resultados favorables, sus ventas bajaron notablemente y no generaba gusto en su público, se convirtió en algo imposible de manejar, mostrar disgusto o deleite, tormento o encanto la verdad no había que más hacer, no existía explicación a lo que ocurría la desesperación estaba inundando su mente, desesperanza era el sentimiento que conquistaba su ser, ya no daba más quizás era el fin o la posibilidad de continuar dibujando no su mundo sino el de los restantes, imaginando algo tan poco real que sea común entre los demás, tan anormal que fuese corriente entre los aquellos que no quieren pensar, pero de que sirve seguir llenado de basura, de mentiras y engaños a los ignorantes habitantes de esta deshonesta atmosfera, hay que terminar con las farsas no darles prolongación, era complacer a sus intereses o complacerse a él, era entrar en una infinita contradicción o conservar su opinión sobre lo que es dudar de lo existente, del color de las flores y del aroma del arco iris. Pienso que hubiera sido mejor nunca haber pintado era más fácil el estar sentado mirando la ventana sin pensar en que le agrada al otro y que lo que crees es la verdad, se disfrutaba mas los días de frio pero caluroso pensamiento, de hambre pero no de necesidad de encontrar la solución a una pregunta que jamás se resolverá ¿Quién eres? ¿Qué aportas a este mundo sin salidas?
Lo más probable es que kurt haya sido un hombre sin sentido con ambición de oscurecer y convertir en algo tétrico el sentir, el palpa el suspiro de la ciudad, el mirar más allá, aun no se que buscaba con pintar o en verdad ¿buscaba algo? Algo difícil de responder y su única solución la tiene él y su cómplice que solo busca atrapar la inconciencia de los transeúntes.
No pudo expresar lo que sentía por medio de la pintura, plasmo mil sentidos pero no fue entendido, sus manos transmitieron pero las vistas puestas sobre ellas no lograron percibir el camino que marcaban, pero él es libre yo soy la culpable por no haberle enseñado que hay mayor arte, que da entendimiento con solo visualizar, que es más sabio utilizar el poder de la palabra.